domingo

Sole

A Sole la defiende un abogado muy enemigo de la intendenta del pueblo, asì que Sole ahora tiene entre sus brazos a su bebè de diez meses y créanme, es lo único que le regalò la vida. Pero Sole no tiene donde vivir por que èl marido se cansò de golpearla durante años y se tiene que conformar con vivir en el hospital municipal. Imaginate por un momento vivir a los veinte años en un hospital desvastado en un pueblo donde hace años que ya nadie se atiende salvo si tenès algo no demasiado grave. Y si es muy grave, te cargan en una ambulancia hacia un lugar a docientos kilómetros. Digamos que esa ambulancia ha hecho màs veces de coche fúnebre que de ambulancia en sì.
Pero el abogado se cansa de pelearse con la intendenta y ahora tiene un puesto político y se olvida de Sole. Entonces no hay ningún abogado, pero si hay una jueza que dice que ella no puede tener a su hijo viviendo en un hospital. Es cierto, pero Sra. Jueza, esa chica hace años que està pidiendo que le den un trabajo cualquiera y una pieza para vivir con su hijo. Es mucho pedir?.
Durante meses ella no deja que nadie le agarre a su hijo, exepto a mi vieja que trabaja en la cocina del hospital y con la que se encariñò muchísimo. Tiene miedo, intuye que de un momento a otro alguien le và a robar el hijo, su marido anda por los pasillos del juzgado hablando pestes de alguien a quien èl dejó sola para siempre.

El director del hospital tiene la orden en la mano, la mira atento y los cuatro policías están esperando afuera de su despacho. Dos mujeres, dos varones, la jueza sentada en frente del director.
“Esto no và a ser fácil, ud. Lo sabe”, dice el director. La jueza dice que todo puede ser màs fácil si alguna de las enfermeras le disuelve una dosis de calmante en la comida o la bebida. “Y si no están los chicos esperando en el pasillo, ellos también lo hacen fácil, vamos doctor, hagamos de esto un tramite”, concluye la jueza.
El tramite se complica por que Sole sabe que si ellos se llevan al bebè no tiene una puta razòn para seguir en este mundo de mierda. Entra un policía, entran dos y salen los cuatro. Unos tiene una mordedura en el antebrazo, otro està razguñado en la mejilla, los gritos de Sole hacen que todo el hospital incluyendo algunos ancianos del geriátrico salgan a los pasillos. El tramite se disuelve en caos mientras el director deja la institución fumandose un cigarro adentro de su auto.
Ahora el bebè viaja en un patrullero a la casa de su padre y Sole salta por la ventana de su habitación y corre hacia el viejo tanque donde los trenes hace muchísimos años cargaban el agua. Veinte metros de escalera oxidada, agujeros de mamposterìa caída y una terraza que hace años nadie pisa por miedo a que todo se derrumbe.
Todo se derrumbò en los pasillos de ese hospital mugriento que uds. fueron saqueando con sus gobiernos de mentiras y políticas asquerosas.

Y Lauryn Heel està cantando una balada sentada en una banqueta y sus piernas largas caèn como sauces en el escenario principal de Kingston. Y mi vieja llega llorando y me dice que la acompañe que pasò algo horrible. No puedo saber. En el camino me cuenta que Sole està en la terraza del tanque del agua de la estación y que està lleno de gente esperando que ella se tire. Si no le llevan el bebè se và a tirar. Mi vieja solo piensa en eso y las lagrimas le caen sobre el escote de su uniforme de verano.

Continuarà...........